Jeni
Esta es la historia real de una niña que me ha hecho ver lo duro que es la vida y gracias a ella, ya no tengo derecho a quejarme en la vida, esta es la historia de un ángel olvidado de Dios.
Llego a la esquina donde hay algunos puesto de comidas en la calle, como me queda cerca de la casa y cierran hasta tarde es una buena opción, en esos puestos esta uno de “perros Calientes”, ahí trabaja Jeni, no por derecho o gusto por decreto y necesidad. Jeni a pesar de sus 14 años, tiene un cuerpo formado, que para ella un cuerpo así no es una bendición como lo podría ser para una niña de clase acomodada, para Jeni su cuerpo es un peligro. Delgada de altura media, su cara es muy bella, de tez morena y ojos rasgados. Conozco a este angelito, por queme acerco a cenar y veo como un señor bastante mayor que ella le hace insinuaciones muy feroces. Como siempre meto mi nariz, y le pedí un refresco, escuche su nombre así que la llame así, al ver el viejo que yo se su nombre dejo de asecharla. Ese día mi encuentro con ella no pasó a más. Una semana mas tarde regreso y empezó a llover, la veo a ella sentada en unas sillas de plástico debajo de un techo, y me dijo con voz muy amable, siéntese no se moje, yo no sabia que esa platica con esa niñita cambiara mi vida, le pregunte, que por que trabajaba tan tarde aquí y sola, que no era muy buena idea, me contesto, mis papas murieron hace un año, y mi hermana, me mantiene a mi y a mi hermanito. Y dime, vas a la escuela, si claro que voy en la mañana me levanto a las 5 hago el desayuno y me voy a la escuela, después regreso me quedo un rato en la casa ayudando a mi hermana, y me vengo aquí en la noche con el carrito de perros. Mientras me contaba la historia, tintineaba de frió, claro que yo no sentía el frió ya que al ser un lugar caliente para mi estaba bastante rico, al ser yo de un clima mucho mas frió, pero ella hasta "castanueleaba" los dientes. Y le dije por que no vas por una chamarra, a lo que me contesto, no si voy a mi casa mi hermana me reprende, ok, lo entiendo, pero estas helándote, no en serio estoy bien, me dijo, no Yeni claro que no estas bien, ve por favor por una chamarra, pero dime antes ya cenaste, no, no puedo comer perros, por que mi hermana cuanta las salchichas y el pan, y si me falta uno, me va muy mal. En ese momento, sentí como algo se desgarro en mi corazón, anda insistí ve por una chamarra dime quieres comer algo de los otro puestos, a lo que me contesto, me da pena, vamos!, pena por que yo quiero darte algo para que comas, bueno, esta bien, ok, entonces ve por tu chamarra yo te cuido aquí, bueno, y la niña salio corriendo por una chamarra, pasando por charcos, con unas chanclas que no le protegían realmente mucho. A los pocos minutos llego, yo ya la había pedido de comer algo, así que cuando llego le di la comida. Comprendí todas las veces que yo había dejado comida, por la razón que fuera y todas las veces que había botado comida buena a la basura, hay que tener un hambre verdadera, no hambre del que le da al niño malcriado, que quiere pan con nutela. Siguió contándome su vida, su hermana, sale a trabajar en un negocio de bicicletas, mientras ella va a la escuela, y luego llega a hacer la comida en lo que su hermana llega. Comen, y hace tarea y se alista para ir a trabajar, a su corta edad Yeni, duerme escasas 4 horas todos los días. Come mal, y como si fuera poco, tiene que apuntar las insinuaciones de viejos verdes que ven en esta niñita un blanco fácil a sus más bajas pasiones. Esta niñita me llego muy profundo, me ha ensañado un lado de la vida que no queremos ver, que pasmos sin ver, que fingimos que no existe, por que, para que?, para que vamos a ver el dolor ajeno si en casa tenemos pan con nutela.
Javier
Tags: Amistad, pobreza, explotacion infantil.