El único momento en que nuestras barreras se bajan y permiten a nuestras almas tocarse es mientras hacemos el amor, desparecen defectos, desaparecen problemas y esa persona que esta a nuestro lado en ese momento es lo más importante. Mi cómplice, mi aliada, es la razón por la que corre sangre por mis venas. Nuestros corazones no solo se sincronizan sino que por unos segundos dejan de latir, y nos dan más vitalidad que nunca!. Hacer el amor nos lleva al cielo y regresamos con vida, nuestros cuerpos se funden, con el de nuestra pareja, y cuando la confusión es mas intensa, y nuestros cuerpos se separan, es entonces cuando te sientes mas solo que nunca, pero ella esta ahí, junto a ti, aun sientes su latir en tu cuerpo, sus manos dejan huella en tu piel y ves un brillo que jamás veras en otra ocasión en los ojos de ella, entiendes en ese momento lo frágil que eres, lo vulnerable, y lo aceptas; sabes que la vida es mas que respirar, trabajar estudiar o comer.. Tus labios hinchados por los besos, buscan los labios de ella, se han vuelto parte de tus labios. Ves la magia en la desnudes, los cuerpos son perfectos, no hay vergüenza, no hay pena, ni pesar. Los minutos posteriores a hacer el amor son tan importantes, incluso más, que el mismo acto, ya que nuestras almas siguen juntas, la pasión disminuyo, pero el amor créese. Por eso hacer el amor es un milagro.
Javi